Продолжая использовать наш сайт, вы даете согласие на обработку файлов cookie, которые обеспечивают правильную работу сайта. Благодаря им мы улучшаем сайт!
Принять и закрыть

Читать, слущать книги онлайн бесплатно!

Электронная Литература.

Бесплатная онлайн библиотека.



Главная
Все книги
Назад
Читать: i c40a5069f5c85ef3 - Unknown на бесплатной онлайн библиотеке Э-Лит


Помоги проекту - поделись книгой:

Harry se levantó bruscamente golpeándose la parte de arriba de su cabeza con el marco de la puerta. Se detuvo solo para emplear algunas de las palabrotas que utilizaba T´ıo Vernon, se tambaleó hacia la cocina, agarrándose la cabeza y mirando por la ventana hacia el jard´ın trasero.

La oscuridad parec´ıa murmurar, el aire mismo temblaba. Entonces, una a una, figuras comenzaron a aparecer a medida que sus encantamientos de desilusión eran levantados.

Dominando la escena estaba Hagrid, usando un casco y gafas y sentado a horcajadas en una enorme motocicleta con un carro negro adjuntado. Alrededor de él otras personas se desmontaban de escobas y, en dos casos, caballos esqueléticos con alas.

Abriendo la puerta trasera de un tirón, Harry se precipitó hacia ellos. Hab´ıa un llanto general de saludos mientras Hermione lo abrazaba, Ron lo palmoteaba en la espalda, y Hagrid dec´ıa: “¿Todo bien, Harry? ¿Listo para partir?”

“Definitivamente,” dijo Harry, sonriéndole a todos. “¡Pero no esperaba a tantos de ustedes!”

“Cambio de planes,” gru˜nó Ojo Loco, quien sosten´ıa dos bultos enormes, y cuyo ojo mágico giraba desde el cielo oscuro a la casa al jard´ın con una rapidez mareante.

“Pongámonos a cubierto antes de contarte.”

Harry los guió a todos de vuelta a la cocina donde, riendo y conversando, se acomodaron en las sillas, se sentaron en las brillantes superficies de trabajo de T´ıa Petunia, o se apoyaron contra sus impecables electrodomésticos; Ron, alto y larguirucho; Hermione, su espesa cabellera ordenada en una larga trenza, Fred y George, completamente idénticos; Bill, con cicatrices y cabello largo; el Sr.Weasley, de rostro bondadoso, quedando calvo, sus anteojos un poco torcidos; Ojo Loco, deteriorado, con solo una pierna, su ojo mágico azul brillante zumbando en su cuenca; Tonos, cuyo corta cabellera era de su tonalidad favorita de rosado brillante; Lupin, canoso, mas arrugado; Fleur, esbelta y hermosa, con su largo cabello rubio platino; Kingsley, calvo y de hombros anchos; Hagrid, con su cabello desordenado y barba, jorobado para evitar golpear su cabeza en el techo; y Mundungus Fletcher, peque˜no, sucio, y avergonzado, con sus ojos de sabueso ca´ıdos y cabello enmara˜nado. El corazón de Harry parec´ıa agrandarse y brillar con la vista: Le tenia mucho cari˜no a todos ellos, incluso a Mundungus, quién hab´ıa tratado de estrangularlo la última vez que se hab´ıan visto.

“Kingsley, pensé que estabas buscando al Primer Ministro Muggle.” dijo desde el otro lado del salón.

“Él puede sobrevivir sin m´ı una noche,” dijo Kingsley. “Tú eres más importante.”

“¿Harry, adivina qué?” dijo Tonks desde su percha arriba de la lavadora, y movió su mano izquierda hacia Harry; un anillo brilló desde all´ı.

“¿Te casaste?” gritó Harry, mirándola a ella y Lupin.

“Siento que no hayas podido estar all´ı, Harry, fue algo muy peque˜no.”

“Eso es brillante, felicida...”

“Bueno, bueno, tendremos tiempo para conversar más tarde,” gru˜nó Moody sobre el alboroto, y el silencio se sintió en la cocina. Moody soltó los sacos a sus pies y se volteó hacia Harry. “Como Dedalus probablemente te dijo, tuvimos que abandonar el Plan A. Pius Thicknesse lo ha revisado, lo que nos da un gran problema. Hizo que fuese imposible conectar esta casa con la Red de Polvos Flu, poner un Traslador aqu´ı, o aparecerse dentro o afuera. Todo fue hecho en el nombre de tu protección, para prevenir que Tu-Sabes-Quien CAPÍTULO 4. LOS SIETE POTTERS

28

llegue a ti. Absolutamente innecesario, viendo que el encantamiento de tu madre ya lo hace. Lo que realmente hizo fue impedirte a ti salir de aqu´ı de una forma segura.”

“Segundo problema: Eres menor de edad, lo que significa que aun tienes el rastreador en ti.”

“Yo no...”

“¡El Rastreador, el rastreador!” dijo Ojo Loco impacientemente. “El hechizo que detecta la actividad mágica en los menores de diecisiete a˜nos, la forma que tiene el Ministerio de averiguar sobe la magia en menores de edad! Si tu, o alguien de tu entorno, invoca un hechizo para sacarte de aqu´ı, Thicknesse va a saberlo, y también los mort´ıfagos.”

“No podemos esperar que el Rastreador se rompa, porque al momento que cumples diecisiete perderás toda la protección que te dio tu madre. En resumen, Phius Thicknesse cree que te tiene bien y apropiadamente arrinconado.”

Harry no pod´ıa hacer nada más que estar de acuerdo con el desconocido Thicknesse.

“¿Entonces qué vamos a hacer?”

“Vamos a utilizar los únicos métodos de transporte que nos quedan, los únicos a los que el Rastreador no puede detectar, ya que no necesitamos ningún hechizo para usarlos: escobas, thestrals y la motocicleta de Hagrid.”

Harry pod´ıa ver fallas en su plan; sin embargo, se quedo callado para darle a Ojo Loco la oportunidad de referirse a ellas.

“Ahora, el hechizo de tu madre sólo se romperá bajo dos condiciones: cuando cumplas la edad, o...” Moody hizo un gesto en la impecable cocina “que ya no llames a este lugar tu hogar. Tu y tus t´ıos irán en caminos separados a partir de esta noche, en el completo entendimiento de que nunca más van a vivir juntos, ¿correcto?”

Harry asintió.

“As´ı que esta vez, cuando te marches, no habrá vuelta atrás, y el hechizo será roto en el momento en que salgas de su rango. Estamos eligiendo romperlo antes, porque la alternativa es esperar a que Tu-Sabes-Quien venga y termine contigo en el momento en que cumplas diecisiete.”

“Lo que tenemos de nuestro lado es que Tu-Sabes-Quien no sepa que nos estamos moviendo esta noche. Hemos filtrado un rastro falso al ministerio: Ello creen que no te iras de aqu´ı hasta el treinta. Sin embargo, estamos lidiando con Tu-SabesQuien, as´ı que no podemos confiar en que tendrá la fecha incorrecta; está obligado a tener un par de mot´ıfagos patrullando el cielo en esta área general, solo por si acaso. As´ı que, le dimos a una docena de casas diferentes toda la protección que podemos darles. Todas parecen ser un posible lugar para esconderte, todas tienen conexión con la Orden: mi casa, la de Kingsley, la de la T´ıa de Molly Muriel... ya entiendes la idea.”

“Si,” dijo Harry, no completamente verdad, porque aun pod´ıa ver una parte del plan sin cubrir.

“Irás donde los padres de Tonks. Una vez que estés dentro de los l´ımites de los encantamientos protectores que pusimos en su casa podrás usar un traslador hacia la Madriguera.

¿Alguna pregunta?”

“Er... si,” dijo Harry. “Quizás no saben a cual de las casas aseguradas voy a ir, ¿pero no será un poco obvio que una vez que?” realizó un contoneo de cabeza rápido “¿catorce de nosotros volaremos hasta la casa de los padres de Tonks?”

CAPÍTULO 4. LOS SIETE POTTERS

29

“Ah,” dijo Moody. “Olvide mencionar el punto clave. Catorce de nosotros no volaremos a la casa de los padres de Tonks. Habrá siete Harry Potters moviéndose por los cielos esta noche, cada uno de ellos con un acompa˜nante, cada par se dirigirá hacia una casa diferente.”

Desde el interior de su capa, Moody sacó un frasco que conten´ıa algo que aparentemente era barro. No hab´ıa necesidad de que dijera otra palabra; Harry entendió el resto del plan inmediatamente.

“¡No!” dijo ruidosamente, su voz hizo eco por la cocina. “¡De ningún manera!”

“Les dije que te lo tomar´ıas as´ı,” dijo Hermione con un indicio de autocomplacencia.

“¡Si creéis que voy a dejar que seis personas arriesgen sus vidas...!”

“...porque es la primera vez para todos nosotros,” dijo Ron.”

“Esto es distinto, fingir ser yo...”

“Bueno, a ninguno de nosotros le apetece mucho, Harry,” dijo Fred seriamente. “Imagina que algo sale mal y nos quedamos flacos y huesudos para siempre.”

Harry no sonrió.

“No podéis hacerlo si no coopero, necesitais que os dé algo de pelo.”

“Bueno, ese es el fallo del plan,” dijo George. “Obviamente no hay ninguna posibilidad de que todos nosotros consigamos un poco de pelo si no cooperas.”

“Si, trece contra uno, al que por cierto no le está permitido utilizar magia; no tenemos ninguna posibilidad,” dijo Fred.

“Que gracia,” dijo Harry, “realmente gracioso.”

“Si tiene que ser a la fuerza, entonces as´ı será,” gru˜nó Moody, su ojo mágico estaba ahora temblando en su cuenca mientras miraba fijamente a Harry. “Todo el mundo aqu´ı es mayor de edad, Potter, y están preparados para afrontar los riesgos.”

Mundungus se encogió de hombros e hizo una mueca, el ojo mágico viró lateralmente y le observó a través de la cabeza de Moody.

“No tenemos tiempo para discusiones. Se agota el tiempo. Quiero unos cuantos de tus cabellos, chico, ahora.”

“Pero esto es una locura, no hay necesidad...”

“¡No hay necesidad!” ladró Moody. “¿Con Quien-tu-ya-sabes ah´ı fuera y la mitad del Ministerio de su parte? Potter, tendremos suerte si se ha tragado el cebo y está planeando emboscarte el treinta, pero tendr´ıa que estar loco para no tener a un mortifago o dos vigilándote, es lo que har´ıa yo. Puede que no sea capaz de sacarte de esta casa mientras el encantamiento de tu madre aguante, pero este se romperá y saben la posición aproximada del lugar. Nuestra única oportunidad es utilizar se˜nuelos. Ni siquiera Quien-tú-ya-sabes puedes dividirse a s´ı mismo en siete.”

Harry encontró la mirada de Hermione y apartó la suya al instante.

“As´ı que, Potter... algunos de tus cabellos, si te place.”

Harry miró fijamente a Ron, que le hizo una mueca al estilo hazlo-de-una-vez.

“¡Ya!” ladró Moody.

Con todos los ojos fijos en él, Harry subió la mano hasta su coronilla, agarró un manojo de cabellos, y tiró.

CAPÍTULO 4. LOS SIETE POTTERS

30

“Bien,” dijo Moody, avanzando cojeando mientras sacaba el tapón al frasco de poción.

“Directamente dentro, si te place.”

Harry dejó caer el cabello en el l´ıquido lodoso. En el momento en que este hizo contacto con su superficie, la poción empezó a echar espuma y vapor, al momento se volvió clara y de un dorado brillante.

“Ooh, pareces mucho más sabroso que Crabbe y Goyle, Harry,” dijo Hermione, antes de captar un vistazo de las cejas alzadas de Ron, ruborizarse ligeramente, y decir, “Oh, ya sabéis lo que quiero decir... la poción de Goyle sab´ıa a bogies.”

“Bien entonces, falsos Potter alineaos aqu´ı, por favor,” dijo Moody.

Ron, Hermione, Fred, George, y Fleur se alienaron delante del brillante fregadero de T´ıa Petunia.

“Nos falta uno,” dijo Lupin.

“Aqui,” dijo Hagrid roncamente, y alzó a Mundungus por el cogote y lo dejó caer junto a Fleur, que arrugó la nariz y se movió a la largo de la fila para quedar entre Fred y George.

“Soy un soldado, yo más bien ser´ıa un protector,” dijo Mundungus.

“Cállate,” gru˜nó Moody. “Como ya te he dicho, gusano invertebrado, cualquier mortifago del que huyamos apuntará para capturar a Potter, no para matarle. Dumbledore siempre dijo que Quien-tu-ya-sabes querr´ıa acabar con Potter en persona. Serán los protectores los que más tengan que preocuparse, los mortifagos querrán matarlos.”

Mundungus no parec´ıa particularmente tranquilizado, pero Moody ya estaba sacando media docena de vasos del tama˜no de hueveras de su abrigo, que repartió, antes de verter un poco de Poción Multijugos en cada uno de ellos.

“Juntos, ya...”

Ron, Hermoine, Fred, George, Fleur y Mundungos bebieron. Todos ellos jadearon e hicieron muecas cuando la poción golpeó sus gargantas; al instante, sus rasgos empezaron a burbujear y deformarse como cera caliente. Hermione y Mundungus se disparaban hacia arriba; Ron, Fred y George estaban encogiendo; su cabello se estaba oscureciendo, el de Hermione y Fleur pareció salir disparado hasta sus cráneos.

Moody, bastante despreocupado, estaba ahora soltando los lazos del mayor de los sacos que hab´ıa tra´ıdo con él. Cuando se volvió a enderezar, hab´ıa seis Harry Potters jadeando y resoplando frente a él.

Fred y George se giraron el uno hacia el otro y dijeron juntos. “Guau... ¡somos idénticos!”

“Sin embargo creo que aún as´ı yo sigo siendo más guapo,” dijo Fred, examinando su reflejo en un hervidor.”

“Bah,” dijo Fleur, comprobándose a s´ı misma en la puerta del microhondas. “Bill, no me miges... estoy hogenda.”

“Aquellos cuya ropa le venga un poco holgada, tengo alguna más peque˜na aqu´ı,” dijo Moody, se˜nalando al primer saco. “y viceversa. No olvidéis las gafas, hay seis pares en el bolsillo interior. Y cuando os vistáis, hay equipaje en el otro saco.”

El auténtico Harry pensaba que esto podr´ıa ser la cosa más rara que hab´ıa visto nunca, y hab´ıa visto algunas extremadamente raras. Observó a sus seis dobles rebuscando en los sacos, sacando juegos de ropa, poniéndose gafas, haciendo la suyas a un lado. Estuvo a CAPÍTULO 4. LOS SIETE POTTERS

31

punto de pedirles que mostraran un poco de respeto por la privacidad cuando empezaron a quitársela con impunidad, claramente más a gusto al exponer su cuerpo de lo que hubieran estado con los suyos propios.

“Sab´ıa que Ginny ment´ıa sobre ese tatuaje,” dijo Ron, bajando la mirada a su pecho desnudo.

“Harry, tu vista es realmente fatal,” dijo Hermione, mientras se pon´ıa las gafas.

Una vez vestidos, los falsos Harry tomaron equipaje y jaulas de lechuzas, cada una conten´ıa una esponjosa lechuza nevada, del segundo saco.

“Bueno,” dijo Moody, cuando al fin siete Harrys vestidos, con gafas, y cargados de equipaje le miraron. “Las parejas serán las siguientes: Mundungus viajará conmigo, en escoba...”

“¿Por qué yo contigo?” gru˜no el Harry más cercano a la puerta trasera.”

“Porque tú eres el que necesita vigilancia,” gru˜nó Moody, y estaba claro, su ojo mágico no se despegaba de Mundungus mientras hablaba. “Arthur y Fred...”

“Soy George,” dijo el gemelo al que Moody estaba se˜nalando. “¿Ni siquieras puedes diferenciarnos cuando somos Harry?”

“Lo siento, George...”

“Solo me quedaba con tu varita, en realidad soy Fred...”

“¡Ya basta de liarla!” ladró Moody. “El otro... George o Fred o quienquiera que seas...

tú con Remus. La Se˜norita Delacour...”

“Yo llevo a Fleur en un thestral,” dijo Bill. “No le gustan mucho las escobas.”

Fleur se acercó para ponerse a su lado, lanzándole una mirada sentimentaloide y servil que Harry esperaba de todo corazón que nunca volviera a aparecer en su cara.

“La Se˜norita Granger con Kingsley, de nuevo en thestral...”

Hermione pareció tranquilizada mientras respond´ıa a la sonrisa de Kingsley; Harry sab´ıa que a Hermione le faltaba también confianza con la escoba.

“¡Lo que nos deja a t´ı y a m´ı, Ron!,” dijo Tonks alegremente, golpeando un soporte de papel de cocina mientras saludaba hacia él.

Ron no parec´ıa tan complacido como Hermione.



Поделиться книгой:



Регистрация