Pero que en Semana Santa (но что в Святую =
Un obispo echándole la bronca a un cura de pueblo:
¿Qué te pongas vaqueros en vez de sotana? Vale.
¿Qué te pongas camisas hawaianas? Vale.
¿Qué te pongas un zarcillito en la oreja izquierda? Vale.
¿Qué te hagas una coleta con el pelo que tienes? Vale.
Pero que en Semana Santa pongas un cartel de «Cerrado por defunción del hijo del Jefe» – eso sí que no.
Un humorista que actuaba en un teatro (юморист, который выступал в театре;
– Aunque sólo esté usted (хотя /здесь/ только вы), tenga por seguro (не сомневайтесь: «имейте /это/ наверняка»;
– Bueno (хорошо), bueno, pero esmérese rápido (но выкладывайтесь быстро) que al acabar (потому что потом: «по окончанию») yo tengo que limpiar el escenario (мне нужно мыть сцену;
Un humorista que actuaba en un teatro era terriblemente malo y cada vez iba menos gente a su función, hasta que un día sale al escenario y sólo hay una persona, y le dice el actor:
– Aunque sólo esté usted, tenga por seguro que yo le pondré el mismo entusiasmo y me esmeraré lo mismo en mi actuación.
– Bueno, bueno, pero esmérese rápido que al acabar yo tengo que limpiar el escenario.
Catalanes en Tierra Santa (каталонцы на Святой Земле):
– ¿Cuánto cuesta la travesía por el lago (сколько стоит пересечь: «переправа через» озеро;
– 10 (diez) euros (десять евро).
– ¡Eso es un abuso (это произвол;
– Piense que Jesús anduvo por estas aguas (подумайте /о том/, что Иисус ходит по этим водам).
– ¡No me extraña (меня /это/ не удивляет)! ¡Con estos precios (с такими: «этими» ценами)!
Catalanes en Tierra Santa:
– ¿Cuánto cuesta la travesía por el lago?
– 10 euros.
– ¡Eso es un abuso!
– Piense que Jesús anduvo por estas aguas.
– ¡No me extraña! ¡Con estos precios!
Dos monjas tocan a la puerta de una casa (две монахини стучатся в дверь дома). Les abre una niña (им открывает девочка) y les dice (и говорит им):
– ¿Qué desean (что желаете = вы хотите)?
– Nos podrías dar una colaboración (не могла бы /ты/ дать =
– ¡Abuelo (дедушка), ven, que te vinieron a buscar (иди /сюда/, за тобой пришли: «потому что пришли тебя искать»)!
Dos monjas tocan a la puerta de una casa. Les abre una niña y les dice:
– ¿Qué desean?
– Nos podrías dar una colaboración para el ancianato.
– ¡Abuelo, ven, que te vinieron a buscar!
Estaba una mujer con su amante (одна женщина была со своим любовником;
– ¡Date prisa (быстрее: «дай спешку»)! – le dice al tipo (говорит /она/ типу) – ¡Quédate de pie en la esquina (останься стоящим в углу = становись в угол)!
Rápidamente le frota aceite de bebé (/она/ быстро натирает его детским маслом) por todo el cuerpo (по всему телу) y luego lo cubre con polvos de talco (а потом покрывает его тальком: «порошком талька»).
– No te muevas (не двигайся) hasta que te lo diga (пока я тебе /не/ скажу) – le susurra ella (шепчет она ему), – simula que eres una estatua (притворись, что ты статуя;
– ¿Qué es esto, querida (что это, любимая;
– ¡Oh, sólo una estatua (о, /это/ просто: «только» статуя)! – responde ella (отвечает она).
– Los Pérez compraron una para su dormitorio (Пересы купили одну =
No se habló más sobre la estatua (больше о статуе не разговаривали: «не говорилось»). A las dos de la madrugada (в два /часа/ ночи: «утра»), el marido se levanta (муж поднимается), va a la cocina (идет на кухню) y vuelve con un bocadillo (и возвращается с бутербродом) y un vaso de leche (и стаканом молока).
– Toma (держи: «бери») – le dice a la «estatua» (говорит он «статуе»), – come algo (съешь что-нибудь). Yo me estuve como un idiota durante tres días (я три дня: «в течение трех дней», как идиот, стоял) en el dormitorio de los Pérez (в спальне Пересов) y nadie me ofreció ni siquiera un vaso de agua (и никто мне даже стакана воды не предложил;
Estaba una mujer con su amante y de repente oye que el marido abre la puerta.
– ¡Date prisa! – le dice al tipo – ¡Quédate de pie en la esquina!
Rápidamente le frota aceite de bebé por todo el cuerpo y luego lo cubre con polvos de talco.
– No te muevas hasta que te lo diga – le susurra ella, – simula que eres una estatua.
– ¿Qué es esto, querida? – le pregunta el marido al entrar.
– ¡Oh, sólo una estatua! – responde ella.
– Los Pérez compraron una para su dormitorio, me gustó tanto que compré una para nosotros también.
No se habló más sobre la estatua. A las dos de la madrugada, el marido se levanta, va a la cocina y vuelve con un bocadillo y un vaso de leche.
– Toma – le dice a la «estatua», – come algo. Yo me estuve como un idiota durante tres días en el dormitorio de los Pérez y nadie me ofreció ni siquiera un vaso de agua.